sábado, 9 de mayo de 2020

Los 12 motores que cambiaron el mundo


Hablar de los motores que cambiaron el mundo suena de lo más épico, pero no es nada fácil. Es difícil encontrar qué motores se puede decir que realmente cambiaron algo, y sin embargo es fácil encontrar motores que tal vez podrían estar en una lista de grandes motores, o motores especiales por algún rasgo o característica.
Vamos a intentar recoger algunos de los que tal vez podrían ser esos motores que cambiaron algo en el mundo y en la historia, que tuvieron un gran peso y protagonismo, o que supusieron un punto de inflexión, marcando un antes y un después, una nueva línea a seguir... pero claro, quizás no estén todos los que son.



La guía de términos que hace dos años no nos decían nada, pero definirán el futuro del automóvil


El mundo del automóvil suele recurrir a muchas palabras un tanto extrañas, ya sean nombres que pretenden crear marca, como siglas o acrónimos a cada cual más lioso. Vamos a intentar hacer un breve repaso de este tipo de términos, y vamos también a explicar de manera sencilla qué significa cada uno.
Hace unos años fue el tiempo de palabras como ABS, EDS, BAS, TCS, ESP, y varias otras más, como por ejemplo airbag, que a muchos conductores todavía hoy en día les suenan a chino. Todos era siglas para referirse al sistema antibloqueo de frenos, al bloqueo electrónico del diferencial, a la asistencia para las frenadas de emergencia, al control de tracción, y al control de estabilidad. Pero hay todavía más.


viernes, 8 de mayo de 2020

El ocaso de los diésel: (III) los inconvenientes del filtro de partículas


Proseguimos con la tercera entrega sobre los motores diésel. Comentábamos en el artículo previo que la solución, al 99%, a la emisión de partículas en suspensión en los gases de escape era el filtro de partículas y explicábamos qué era, cómo funcionaba, que tipos había y en qué consistía la regeneración automática del filtro.
El principal inconveniente que tiene un filtro de partículas es que se va a saturar de ellas irremediablemente. Ya explicamos que para seguir funcionando se hace imprescindible la regeneración automática del filtro. El problema que le surge a un coche diésel con filtro de partículas es que no se pueda hacer la regeneración cuando el sistema electrónico entiende que debe hacerse e intenta hacerla. Os lo explicamos mejor a continuación.


El ocaso de los diésel: (II) el filtro de partículas


Comenzaba esta serie especial de artículos sobre los motores diésel hablando de su origen, de su evolución y popularización, introducíamos el problema de las emisiones de partículas y de óxidos de nitrógeno de este tipo de motores y os emplazábamos a esta segunda parte para hablar del filtro de partículas.
La solución a esa emisión de partículas, al menos al 99% aproximadamente, es incorporar un filtro de partículas en el sistema de escape. También puede llamarse filtro antipartículas, y que en siglas se puede ver referenciado como FAP (Filtro Anti Partículas), o DPF (Diesel Particulate Filter), da un poco igual el nombre porque en cualquier caso estamos hablando de lo mismo. Vamos a ver cómo funciona, y qué debemos saber de él para saber a qué atenernos y evitar problemas.


El ocaso de los diésel: (I) origen y popularización


Los motores diésel, o motores térmicos de combustión interna con autoencendido del carburante por compresión, están muy presentes en nuestra sociedad. En España llevan años vendiéndose más que los motores de gasolina, y en general en muchos países europeos, sobre todo desde el gran salto cualitativo que dieron en los años 90 con el desarrollo de los primeros motores TDI, y similares (pónganse aquí las siglas equivalentes de la marca que se prefiera).
De motores muy grandes, pesados, poco potentes, lentos y ruidosos, gracias a la inyección directa, al turbocompresor, a veces de geometría variable, al intercooler... se pasó a motores que se hicieron más pequeños, que ganaron potencia, que eran más rápidos y que ya no eran tan ruidosos, además de ser más elásticos y de consumir varios litros menos que un motor de gasolina. Y así pasó: (casi) todo el mundo quería tener un coche con motor diésel. Fue la época del dieselízatediese el gustazo, quiero un TDI en lugar de un GTI, etc...


LIDAR sí o LIDAR no. Esa es la cuestión, con los sensores que dominarán los coches autónomos


En un artículo previo te explicamos detalladamente qué es y cómo funciona un LIDAR, un tipo de sensor que se emplea en los coches autónomos para que puedan ver el entorno y conducir por sí mismos. Este no es el único sensor que se utiliza, también se emplean radares, cámaras de vídeo de alta resolución, sistemas de GPS inercial de alta precisión y sensores de ultrasonidos.
Depende de cada fabricante elegir uno o varios de estos sensores, para garantizar que la computadora que comanda los sistemas de conducción automatizada sea capaz de funcionar con todas las garantías de seguridad. Recuerda que dependiendo de lo complejos que sean estos sistemas, y del nivel de independencia con respecto al humano, se consideran cinco niveles de conducción autónoma.



Qué es un LIDAR, y cómo funciona el sensor más caro de los coches autónomos


Los coches autónomos no pueden conducir por sí mismos si no son capaces de "ver" qué sucede en su entorno. Depediendo de la capacidad de detección de los sensores y de la capacidad de procesamiento de datos de la computadora, el coche es capaz de realizar más o menos tareas por sí mismo, con mayor o menor intervención del humano. Se distinguen así, por tanto, hasta cinco niveles de conducción automatizada.
Para que un coche "pueda ver" se requieren diferentes tipos de sensores que de una u otra forma lo permiten: radares, cámaras de vídeo de alta resolución, GPS inercial de alta precisión, sensores de ultrasonidos y lídares. Hoy te vamos a explicar qué es un LIDAR, uno de los sensores más habituales en los coches autónomos, y en qué consiste.



Biocarburantes VS Electricidad: plantas frente a paneles solares


Hace unos días en el blog Ecolaboratorio se publicó un interesante artículo que se hacía eco de un reciente artículo publicado en la revista Science, que comparaba la eficiencia de las plantas vegetales (de la fotosíntesis) y de los paneles solares fotovoltaicos. El interés del estudio era en la práctica poder comparar qué resulta, energéticamente hablando, más eficiente, los biocombustibles (en particular los biocarburantes) o la electricidad para mover nuestros automóviles.
Ambos medios son formas de aprovechar la energía del sol, y utilizarla después en un coche (por ejemplo). Como resumen os diré que la eficiencia de la fotosíntesis está en torno al 1%, mientras que la de los actuales paneles solares fotovoltaicos está en torno al 14% – 18% (y si se utilizara esa electricidad para generar hidrógeno a partir de la electrólisis del agua, la eficiencia se quedaría en un 10%). Las conclusiones del artículo son que hay todavía mucho margen para mejorar.



jueves, 7 de mayo de 2020

Así han progresado las baterías de los coches eléctricos: 12 veces más autonomía en 100 años


Aunque la cosa va cambiando poco a poco, los coches eléctricos siguen siendo todavía grandes desconocidos para una parte importante de los consumidores. Se mantienen aún tópicos y reticencias sobre ellos, y entre otros, el que tienen poca autonomía y que apenas han evolucionado o mejorado con los años. Sin embargo, ¿qué hay de cierto en tales afirmaciones?
Como punto de partida podemos recordar un artículo previo en el que repasábamos con detalle las diferencias, ventajas e inconvenientes entre dos tipos de coches eléctricos que se postulan como "el coche" del siglo XXI: los coches eléctricos "tal cual", y los coches eléctricos de pila de combustible de hidrógeno. En este nuevo artículo nos gustaría repasar brevemente la historia del automóvil, de los coches eléctricos, de las baterías y de su autonomía desde que se tiene constancia de su existencia hasta hoy.



Cómo comprar un coche eléctrico: guía paso a paso con todo lo que hay que mirar


Supongamos que estás planteándote la compra de un coche nuevo. Es una compra muy importante pues supone el desembolso de una gran cantidad de dinero. Además el coche debe durar unos cuantos años, de él depende tu seguridad al circular y durante su uso puede suponer más o menos gastos (lo que gaste de combustible, mantenimiento, etc).
En el mercado hay muchos coches diferentes, y también diferentes combustibles y sistemas de propulsión, por lo que es necesario pararse a pensar cuál te conviene más. Supongamos además que le has perdido el miedo a los coches eléctricos, que has visto un anuncio en la televisión que te ha llamado la atención, o que has tenido una charla con tu cuñado que te ha terminado de convencer. Pues no salgas corriendo al concesionario todavía: esto es todo lo que debes tener en cuenta antes de comprarte un coche eléctrico.