martes, 22 de junio de 2010

Casas de hormigón en el bosque de Mar Azul, BAK arquitectos


El estudio de Arquitectura bonaerense BAK, formado por los arquitectos argentinos María Victoria Besonias, (Guillermo de Almeida, recientemente incorporado) y Luciano Kruk, lleva construyendo desde el año 2004 diferentes casas unifamiliares en el bosque de Mar Azul (Villa Gesell, provincia de Buenos Aires, a unos 400 Km de la capital, en La Argentina) al lado del Atlántico. En estos años ya son unas diez casas las que han construído siguiendo idéntico concepto formal-constructivo, realizando variaciones sobre el mismo tema. Entre 2006 y 2009 han recibido varias menciones y premios panamericanos por varias de estas casas.






Todas ellas están construidas en hormigón armado in situ visto, de cemento gris, con la textura de las tablas del encofrado. El acabado conseguido es fráncamente bueno (si tenemos en cuenta lo complicado que resulta trabajar con hormigón visto), seguro fruto del esmerado trabajo de los constructores, pero también por haber empleado un hormigón aditivado con un fluidificante que ayuda a tener menos coqueras, rellenar mejor el encofrado y además hacer que el hormigón sea más compacto (y absorba menos agua, no siendo necesaria la impermeabilización de los planos horizontales expuestos a la intemperie, que simplemente tienen una mínima pendiente para evacuar libremente el agua). Además del hormigón, en todas se emplean otros tres materiales, el vidrio, el aluminio y la madera, conformando una serena y austera armonía.



Debo reconocer que han conseguido unas casas muy plásticas y elegantes (el hormigón encierra una belleza natural no siempre entendida) de geometría rectilínea sencilla y volumetría clara, definida por los planos de hormigón que se pliegan hábilmente para tener más inercia y resistir las luces (a veces mediante vigas de canto por el exterior, como en el Crown Hall miesiano). Además se integran bastante respetuosamente en el bosque, apenas talan árboles para construir las casas (es más, algunos se incorporan compositivamente en el proyecto) y no se urbaniza el entorno, con lo que la edificación parece haber sido depositada sin alterar casi nada. La textura tosca,  veteada y grisácea del hormigón visto dialoga con la de los troncos de los árboles como si no fueran ajenos. Muy elegante.



De todas ellas una de las que más me han gustado es la Casa JD, finalizada en 2009 (todas las fotografías que siguen a continuación son de esta casa en concreto). Tiene una superficie construída de 149 m2,  dos plantas y dos dormitorios, está colocada sobre una parcela con ligera pendiente, de 600 m2 (20 x 30 m), y elevada unos 3 m respecto del camino de acceso.























Una de las principales preocupaciones de los arquitectos era la luz, ya que la casa está a la sombra de los altos árboles, de ahí que todo esté lleno de ventanas. El hormigón visto se utiliza hasta su última consecuencia, incluso para construir bancos, mesas, encimeras y repisas. El suelo es de hormigón pulido. Aunque me guste mucho el hormigón (y estén muy cuidados los detalles) el interior, de emocionante sinceridad constructiva, me resulta un poco tosco (para ser una vivienda), quizás hubiera apostado por un suelo más cálido y acogedor de madera. [De la pobre cebra transformada en alfombra para el salón, seguramente aporte del propietario, no hablo].


También según los arquitectos, no era excesivamente preocupante el aislamiento térmico de las casas ya que estas son fundamentalmente para las vacaciones de verano, y durante esta estación las coníferas arrojan sombra sobre la casa protegiéndola de la radiación solar directa, mientras que en invierno (a priori) las casas apenas se utilizarían (me temo que si estas casas se usaran permanentemente durante todo el año, en invierno serían bastante frías). De todos modos las posibles necesidades de calefacción se solventan mediante una estufa de leña y varias estufas de gas, así como algunos radiadores eléctricos. 


No conozco la normativa técnica argentina correspondiente, pero tengo la sensación de que aquí en España nos resultaría difícil construir así, ya que los requerimientos mínimos de aislamiento térmico obligarían a cambiar algunas cosas, por lo pronto el tipo de hormigón (empleando un hormigón ligero con propiedades aislantes térmicas, y probablemente de más espesor, que tendría un acabado más poroso y granulado, y que requeriría impermeabilización posterior). Tal como está hay puentes térmicos por todas partes (atención a la magnífica, pero nefasta energéticamente hablando, mesilla de noche/asiento exterior en el dormitorio). Sería interesante ver como cambia esta casa si la hiciéramos con un alto aislamiento térmico.






Fotografías del argentino Gustavo Sosa Pinilla.


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3 comentarios:

zapico dijo...

En cuanto a diseño me chifla..aunq creo q tienes razón(y mira q yo no se tanto de esto) pero los problemás de confort y aislamiento posteriores son más q probables

Ibáñez dijo...

Es una casa estupenda, muy bonita y elegante. La fuerza neoplástica que tiene enamora. Yo estaría encantado de vivir en una casa de hormigón armado visto como esa (retocando dos o tres cosillas nada más).

paola dijo...

el diseño me encanta, seguro por todos los Árboles que hay al rededor de la casa.
ojala pueda encontrar apartamentos en buenos aires con este estilo.. muy minimalista y al mismo tiempo rústico

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