martes, 29 de marzo de 2011

El efecto invernadero no es malo

Pero en cambio, el aumento del efecto invernadero sí lo es, nótese el matiz (esto, lógicamente, es demasiado simplista, lo iré explicando mejor a lo largo del artículo). Digo esto porque hace unos días leía la siguiente afirmación, en un documento editado en 2007, por la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid, elaborado por una empresa de ingeniería y la propia Fundación ("Guía de la Energía en el Sector del Automóvil"): [página 19] "La contaminación atmosférica, el efecto invernadero o la lluvia ácida son algunos de los problemas ambientales derivados del uso de combustibles fósiles".


Pues lamento discrepar, pero el efecto invernadero no es un problema ambiental, de hecho, todo lo contrario, sin el efecto invernadero La Tierra sería notablemente diferente a como la conocemos (es probable que por ahorrar palabras y simplificar el texto resultara esa afirmación, o quizás quién la redactó no tenía del todo claro el concepto).


El efecto invernadero es natural a La Tierra gracias a su atmósfera. Hace millones de años que este efecto existe, mucho antes incluso de que el hombre habitara el planeta.  El efecto invernadero es debido a que en la atmósfera se retienen ciertos tipos de gases que acumulan energía térmica, más concretamente, esos gases acumulan parte de la radiación solar incidente, y sobre todo una gran cantidad de la radiación infrarroja emitida por el suelo y los océanos (al desprenderse del calor recibido del sol), por lo que la atmósfera irradia calor a la tierra y se transmite hacia el espacio una parte pequeña. Si no fuera por esto, el planeta Tierra sería mucho más frío (aproximadamente unos 33ºC más frío, con lo que la temperatura media del planeta serían unos -18ºC). El balance entre la energía térmica que llega a La Tierra desde el Sol y la energía térmica que se escapa de La Tierra hacia el espacio se mantiene equilibrado.


Los gases que retienen energía térmica son conocidos como gases de efecto invernadero (GEI): el principal es el vapor de agua (sí, el agua en estado gaseoso, H2O), el siguiente es el dióxido de carbono (CO2) y después les siguen el metano (CH4), clorofluorocarbonos (CFCs), óxidos de nitrógeno (NOx), ozono (O3) y hexafluoruro de azufre (SF6). Por cierto, el nombre que se le dió al efecto, invernadero, no es correcto: es cierto que la atmósfera permite retener calor al igual permite retener calor un invernadero, pero los medios por los que uno y otro retienen calor son físicamente diferentes.


Ya hemos visto que en la atmósfera es una cuestión de radiación, sin embargo, en un invernadero es debido a la convección: es decir, el aire dentro del invernadero, al calentarse con el sol (o con el calor que desprendan las plantas y la tierra) asciende al hacerse más ligero (disminuye su densidad), formándose una corriente de convección natural (y el aire más frío entonces desciende ocupando su lugar), si no existiera un recinto que contuviera a este aire caliente, se escaparía, pero al estar encerrado, acumula más y más calor. Durante años (incluso hoy en día) se ha dicho que la retención del calor dentro de un invernadero se debe a que el vidrio retiene la radiación infrarroja, pues bien, aunque es cierto, la colaboración de este efecto al calentamiento del aire del interior del invernadero es mínima (en un invernadero con una temperatura interior de unos 55ºC, solo 1ºC sería debido a la retención de radiación del vidrio), la convección es mucho más relevante.


A lo largo de tantos millones de años, la concentración de CO2 en la atmósfera no siempre ha sido la misma (por ejemplo, en el cretácico, período entre hace unos 145 millones de años y hace unos 65 millones de años, la concentración de CO2 era superior a la actual, la temperatura media era entre 5º y 8º C superior y el nivel de los oceános era más alto que el actual).


Sin embargo, después de descender la cantidad de CO2, durante muchísimos años la concentración (la cantidad si preferís) de gases de efecto invernadero en la atmósfera se ha mantenido más o menos constante y en equilibrio (con ciertos altibajos), pero desde hace unos 150 años aproximadamente (desde la industrialización) la actividad del hombre (industria, automóvil, calefacciones, etc) ha generado la emisión de cantidades ingentes de gases de efecto invernadero (por el empleo de combustibles de origen fósil como el carbón, el petróleo y el gas) por lo que la concentración de ciertos gases en la atmósfera ha aumentado preocupantemente. Podemos hablar entonces de gases de efecto invernadero antropogénicos (es decir, debidos al hombre). De estos gases debidos a la actividad del hombre, el más importante es el dióxido de carbono (CO2).


Precisamente por este aumento de los gases que retienen energía térmica en la atmósfera, se sospecha que el efecto invernadero puede acentuarse, y puede provocar el aumento de la temperatura media de La Tierra: esto es lo que se conoce como calentamiento global. Es decir, el aumento del efecto invernadero puede ser muy negativo (porque el calentamiento global lo es). Es un poco difícil precisar si ya ha aumentado la temperatura del planeta en estos 150 años (algunos estudios parecen constatar que ha subido ligeramente), y del mismo modo es difícil decir cuanto podría subir la temperatura en el futuro (de hecho hay científicos, aunque sean minoría, que no creen que la temperatura vaya a subir de una manera notable). Diferentes estudios e hipótesis sugieren que en el año 2.100 la temperatura media del planeta podría subir entre 1,5º y 6ºC (desde los más optimistas hasta los más pesimistas).

[Retroceso del glaciar Aletsch, en los Alpes, 1.979 - 1.991 - 2.002]


Debido a este calentamiento global, podría producirse (si no ha empezado ya) un cambio climático en todo el planeta. Por ejemplo, zonas con un clima meditérraneo en la actualidad, con la subida de la temperatura, podrían pasar a tener un clima desértico. Los regímenes de lluvias globales también se verían afectados. Del mismo modo, el aumento de la temperatura, también provocaría el deshielo de gran cantidad del hielo del Ártico, de la Antártida y de los glaciares continentales, con lo que subiría el nivel del mar (más o menos, dependiendo de cuanto fuera el deshielo) y se podrían alterar las corrientes oceánicas que también ayudan a regular climáticamente ciertas zonas.


Es por eso que se habla tanto del CO2, es por eso que se creó el Protocolo de Kioto, y es por eso que las administraciones dedican recursos y esfuerzos en contener o reducir las emisiones de CO2 de cada país. Ahorrar energía (en la luz, en la calefacción), consumir menos energía de origen fósil (fomentando por ejemplo las energías renovables) y utilizar el coche solo lo necesario (y siempre que se pueda pensar en vehículos de menor consumo y menores emisiones) son algunas de las estrategias que podemos hacer todos y cada uno de nosotros para colaborar con ello.





2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como primer clase didactita EXCELENTE. Seria deseable que l continue. Gracias x su aporte.






Aron Abdiel dijo...


Muy buen Aporte, y si El Efecto invernadero es Algo preocupante quizás no tanto por las generaciones como nuestros abuelos o padres que Como quiera que sea ya pasaron casi su vida, preocupa mas para la generación que viene que les espera a ellos? depende de nosotros disminuir el Efecto invernadero y salvar parte de nuestro planeta.

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