
La pasión por los coches suele forjarse desde niños. A algunos les llegó a través del Scalextric, como a Ares o a Camós, y a otros con los Matchbox o los Hot Wheels. Todavía recuerdo, siendo bastante pequeño, que un vecino tenía un circuito de Scalextric enorme que ocupaba todo el salón de su casa, literalmente.
Sin embargo en mi casa, que no había mucho sitio para montar semejantes circuitos, nunca hubo Scalextric. Así que yo me buscaba la vida con cosas que ocuparan menos espacio, como los cromos, algún Matchbox y algún Hot Wheels (ambos de la juguetera Mattel), amén de algún pequeño coche teledirigido que me apasionaba. Con todo, unos cochecitos a escala que me dejaron muy buen recuerdo fueron los Micro Machines.










































