viernes, 12 de febrero de 2010

El es la bebida más consumida del mundo (si no contamos el agua tal cual). Como todos sabeis, es la infusión de las hojas y brotes de la planta del té, la Camellia sinensis, un arbusto arborescente (normalmente tiene unos 2 ó 3 m de alto, aunque se suele podar para una más fácil recolección) originario del sur y sureste asiático (China principalmente).


La palabra té deriva del dialecto chino amoy "t`e" que se pronuncia tai, en chino mandarín el término es "c`a". En toda Europa, salvo en Portugal, se utilizó el término té ya que fueron los comerciantes holandeses los principales introductores del té en el viejo continente, y estos lo traían del puerto chino de Amoy. En cambio los portugueses comerciaban con el puerto de Macao, donde se hablaba cantonés, por eso para ellos el té es cha (el término mandarín "c`a" derivó a "ch`a" en cantonés y de ahí al portugués) y también así sucedió con los persas, los hindúes y los japoneses mucho antes.

Según la leyenda china fue el Emperador Yan (Shennong) quien descubrió el té. Parece ser que un día del año 2737 antes de Cristo, mientras Shennong estaba hirviendo agua bajo un pequeño árbol, se levantó una ligera brisa que provocó que algunas hojas de este cayeran dentro del agua. Cuando probó la infusión resultante le pareció deliciosa y revitalizante.

El consumo de té en Asia es por tanto milenario, no así en Europa. Probablemente el primer contacto del té con los europeos fuera en la India en 1497, pero el primer cargamento de té comercial  debió de llegar al puerto de Amsterdam en 1610. En Inglaterra el té llegó a través de Holanda y se puso de moda en Londres  hacia 1657. Pero no fue hasta el siglo XVIII cuando el té empezó a tener notoriedad. Hoy en día la planta del té ya no sólo se cultiva en Asia.


Una curiosidad: el primero en patentar una bolsita de té fue el comerciante escocés  Sir Thomas J. Lipton, a finales del siglo XIX, que además consiguió rebajar sin precedentes el precio del té y que la clase obrera pudiera acceder sin problemas a él.


Las hojas de té se cosechan y se deja que comiencen a secarse y se marchiten (marchitamiento), posteriormente se enrollan (enrollado), aunque no siempren se enrollan, como en el té japonés "matcha", donde la hojas secas se muelen hasta obtener polvo. El siguiente paso es la fermentación controlada de las hojas (pero no todos los tipos de té se fermentan) y por último el secado.


Dependiendo del lugar de cultivo y de los diferentes métodos de elaboración se pueden considerar más de 3000 variedades de té en todo el mundo. De todos modos se pueden considerar varios tipos principales de té, la diferencia entre ellos radica fundamentalmente en el grado de fermentación de las hojas.




Té Blanco: son las hojas jóvenes y brotes. Los brotes además pueden haberse protegido del sol para que no se forme clorofila. No hay fermentación.

Té Verde: las hojas se recogen y se secan sin que haya fermentación. Este es el más consumido en Asia.

Té Azul o Té Oolong: es un té semi-fermentado (aproximadamente la mitad de tiempo que el Té Negro).

Té Rojo o Pu-erh: es un té semi-fermentado de color rojizo. El Té Roibos es una variedad de té rojo sudafricano.

Té Negro: las hojas de té se dejan fermentar completamente, es muy aromático. Este es el té más consumido en Europa (algunos lo llaman té clasico).

Té aromatizado:  cualquiera de los tipos anteriores se puede aromatizar añadiendo otro ingrediente, los más habituales son: menta o hierbabuena (por ejemplo el -verde- moruno), bergamota ( -negro- earl grey), jazmín, rosa,  vainilla, canela, limón, naranja, mango, melocotón, fresa, frutos rojos ...




El té contiene cafeína, teofilina y teobromina, por lo que tiene propiedades estimulantes. El efecto de la cafeína del café es más inmediato que el del té, pero el del té es más prolongado. Contiene flúor en una proporción importante, por lo que es bueno para cuidar el esmalte de los dientes (también contiene otros minerales pero en menor cantidad).
El té contiene también taninos catéquicos y polifenólicos (principalmente flavonoides). El té tiene propiedades astringentes (es beneficioso en caso de diarrea)  y también propiedades antioxidantes (más en el té verde). También tiene cierto efecto diurético. Hay que citar también que el té dificulta la absorción del hierro y el aprovechamiento de la vitamina B1, por lo que no conviene abusar de su consumo.

 

 

El procedimiento de preparar té es en algunos lugares un auténtico ritual, como en Japón, donde aprender la Ceremonia del Té  requiere bastante tiempo y práctica.


De todos modos, no siendo imprescindible tanto protocolo como en Japón, sí hay una serie de consideraciones a tener en cuenta para preparar un buen té: el agua no debe tener sabor (si es preciso utilizar un agua mineral de sabor neutro), el agua se debe calentar por un método lento (hasta casi ebullición), la tetera debe de calentarse previamente, en la tetera se coloca directamente el té (o con el filtro) [normalmente una cucharilla por taza más una adicional para la tetera], a continuación se vierte el agua caliente en la tetera sobre el té, se deja reposar unos minutos y luego se puede servir, preferiblemente en taza de porcelana para que conserve más el calor.

La temperatura del agua y el tiempo de reposo para la infusión varían según el tipo de té: para el té negro la temperatura del agua es de 90ºC y se dejará entre 3 y 5 minutos, para el té verde la temperatura es de 70ºC y se dejará entre 2 y 3 minutos. Normalmente cada dosis de té se puede infusionar una sola vez, pero el té verde se puede reutilizar dos o tres veces conservando su sabor. [Podeis ver una tabla aquí.]


Por último cada cual puede disfrutarlo como mejor desee, ya sea sólo (normalmente el té verde se toma así), con azúcar, con leche, con limón recién exprimido o incluso con hielo (té helado).

 






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