viernes, 13 de agosto de 2010

Silla plegable The Pata

Los japoneses suelen vivir sus casas (que tampoco suelen ser muy grandes, sobre todo en las grandes ciudades) directamente sobre el suelo, y normalmente no acostumbran a tener muchos muebles. El joven diseñador japonés Hiroyuki Morita ha creado una ingeniosa silla plegable, para sentarse más cómodo en el suelo, que puede recogerse formando un pequeño paquete o incluso dejarse plana sobre este como una alfombrilla o pequeña colchoneta. 




La silla The Pata está realizada en una loneta textil, estructurada en triángulos con un relleno semi-rígido. Todo el perímetro está recorrido por un cordón, al tirar de él se tensa y da forma a la silla según su estructura triangular. Al apretar el cordón (y fijarlo para que no se destense) este funciona como un anillo a tracción y mantiene la integridad formal de la silla permitiéndonos sentarnos en ella sin miedo. Cuando no se necesita basta destensarlo y recogerla.







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miércoles, 11 de agosto de 2010

Lámparas de bajo consumo

Según el lugar, las lámparas de bajo consumo se conocen con diferentes nombres: bombillas de bajo consumo, bombillas de ahorro, bombillas ahorradoras de energía y técnicamente lámparas fluorescentes compactas (en siglas CFL, del inglés). 



Las ventajas de estas bombillas son claras e indiscutibles, aunque cuestan más caras, consumen mucho menos que las bombillas de incandescencia tradicionales (del orden de entre una cuarta y una quinta parte, lo que supone un ahorro de energía aproximado del 75 - 80%, es decir, el equivalente a una bombilla tradicional de 100W sería una bombilla de bajo consumo de unos 20 ó 21W) y duran mucho más que las bombillas tradicionales (entre 8 y 10 veces más, entre 8.000 y 10.000 horas, llegando incluso algunas lámparas más modernas a durar hasta 15 veces más, o sea unas 15.000 horas). Es por esto que además de reducir el consumo de energía eléctrica y reducir emisiones de CO2, con el tiempo también suponen un ahorro real de dinero.


Sin embargo no todo son ventajas, como su propio nombre indica (Lámparas Fluorescentes Compactas) la tecnología que encierran estas bombillas es la misma que la de los más vetustos tubos fluorescentes, sólo que más reducida en tamaño y con el tubo plegado o enrollado sobre sí mismo para ocupar menos espacio, por lo que heredan sus mismos inconvenientes: tardan un poco en encenderse (tardan también un poco en alcanzar la intensidad luminosa máxima), su vida útil se reduce cuantos más ciclos de encendido experimentan, parpadean, emiten un ligero zumbido y contienen mercurio (elemento altamente contaminante y tóxico).



El tubo de vidrio está revestido interiormente con sustancias fluorescentes (que además permiten corregir la temperatura de color de la lámpara, esto es la tonalidad que percibimos en la luz, más cálida, o amarillenta,  más fría, o azulada), estas sustancias emiten luz visible cuando reciben radiación ultravioleta. En el interior del tubo hay vapor de mercurio y un gas inerte (argón o neón). En cada extremo del tubo hay filamentos de tungsteno, cuando estos se calientan al rojo (al llegar tensión) se ionizan los gases del interior  y se genera una corriente de electrones entre un extremo y otro, emitiéndose la radiación ultravioleta requerida y luciendo el tubo. Además del tubo se requieren otros dos componentes: el cebador y el balasto (que a veces se llama reactancia). En una bombilla de bajo consumo todos estos elementos están compactados. 



En las bombillas de bajo consumo más modernas el balasto se sustituye por un pequeño transformador electrónico que corrige casi todos los inconvenientes: se encienden más rápido, sufren menos en los encendidos continuados (alargándose su vida útil), se reduce o elimina el parpadeo y se elimina el zumbido. Otro de los inconvenientes que solían tener estas bombillas, ser más grandes y pesadas que las bombillas tradicionales, también se ha ido solucionando con los años. Sin embargo siguen teniendo mercurio. Lamentablemente el mercurio es muy contaminante (un mg puede contaminar más de 25 m3 de agua, del agua pasa a los peces y de los peces a las personas que se los coman) y muy tóxico (se acumula en el organismo y a medida que la concentración en sangre aumente provocará enfermedad e incluso la muerte). Además el mercurio se absorbe muchísimo más por vía respiratoria, siendo el vapor de mercurio mucho más peligroso que el mercurio en su estado normal (líquido).


Por internet, incluso en la prensa, se ha difundido que en caso de rotura de una de estas bombillas, los vapores que se desprenden son altamente tóxicos (llegando a alarmarse algunas personas por internet hasta el punto de hablar de la posibilidad de muerte). Como siempre es muy fácil crear leyendas urbanas. Hay que ser rigurosos y estar bien informados. Una lámpara de bajo consumo antigua puede contener hasta unos 10 mg (miligramos) de mercurio (en los tubos fluorescentes el contenido en mercurio suele ser algo mayor, entre 15 y 25 mg), sin embargo las bombillas de bajo consumo más modernas suelen tener entre 2 y 5 mg.  Para comparar, los termómetros de mercurio tradicionales (que por cierto ya no pueden venderse) contienen unos 3 gramos de mercurio (3000 mg / 5 mg = 600, es decir, una bombilla contiene unas 600 veces menos mercurio que un termómetro). Por tanto el contenido en mercurio de estas lámparas es muy bajo.


Por ejemplo, la NEMA (Asociación nacional de fabricantes eléctricos de USA) ha desarrolado un estándar de contenido máximo de mercurio, según la potencia de las bombillas, de 5 ó 6 mg por unidad. He podido encontrar también, en la página web de OSRAM (uno de los principales fabricantes europeos de lámparas, del grupo alemán Siemens) los resultados de un test de rotura de lámparas con contenido en mercurio, tal como indican, la prueba se realiza con el caso más desfavorable, una lámpara de 58W y con un contenido de mercurio de 5 mg (y a menor potencia, menor contenido en mercurio). La concentración de vapor de mercurio en el aire de la habitación  (15 m2,  2,3 m de altura, 35 m3) no supera la cuarta parte del límite que marca la norma alemana de niveles de exposición máxima en lugares de trabajo (OSHA PEL - TRGS 900). Tras ventilar la habitación unos 5 minutos los niveles vuelven a 0.


Es por esto que los riesgos para la salud debidos a la rotura de una lámpara de bajo consumo son muy muy bajos (siendo lo realmente peligroso la exposición repetida, prolongada y acumulativa durante años). De todos modos hay que tomar una serie de precauciones (véanse las recomendaciones de la EPA, la Agencia de protección medioambiental de USA, o las del fabricante OSRAM; vienen a ser las siguientes: evitar respirar en las inmediaciones de la bombilla rota, ventilar la habitación durante al menos 15 minutos (antes de ponerse a limpiar nada), después de ventilar proceder a limpiar los restos con cuidado, no respirando el polvo, protegerse la manos con unos guantes, y retirar los cristales y el polvo con una toallita o gamuza desechable húmeda (y un recogedor si es necesario) o cinta adhesiva (no es recomendable usar el aspirador, a menos que sea imprescindible). Los restos se depositarán en una bolsa bien cerrada.


Por supuesto, tanto los restos de una bombilla de bajo consumo rota, como las bombillas fundidas, no pueden tirarse a la basura, sino que deben llevarse a un punto limpio, para que allí se recupere el mercurio y poder reciclar las bombillas.



Hay otras dos cuestiones de las que también se han hecho eco algunos medios españoles, la posibilidad de que produzcan migrañas o eccemas en la piel a algunas personas. Lo cierto es que el parpadeo de una lámpara fluorescente podría producir dolor de cabeza a algunas personas muy sensibles, pero también es cierto que el parpadeo en las bombillas de bajo consumo se ha reducido notablemente (en algunas es casi imperceptible). A día de hoy no parece haber datos concluyentes de que puedan provocar o empeorar migrañas. Sobre la posibilidad de provocar eccemas o irritación en la piel, también es cierto que las lámparas fluorescentes emiten radiación ultravioleta (como el sol) y esta puede afectar a la piel, de todos modos el nivel de radiación que emiten es bajo (menor que los tubos fluorescentes convencionales)  por lo que, salvo a las personas con hipersensibilidad a la radiación ultravioleta (UV), no parece que suponga ningún riesgo.








viernes, 6 de agosto de 2010

Trencadís

Trencadís es un tipo de mosaico de teselas irregulares resultado de romper (a mano si es un trencadís artesanal) en pedazos más pequeños baldosas cerámicas esmaltadas y colocarlas sobre mortero de cal fresco (y hoy en día mortero de cemento blanco) con distinta intención estética (en ocasiones colocadas aleatoriamente, otras por cromatismo).


Fue el arquitecto Antonio Gaudí, indudable figura destacada de la Arquitectura modernista (o Art Nouveau) de finales del siglo XIX y principios del XX, el primero en proponer este tipo de mosaico en sus obras (hasta el momento inédito) siendo su colaborador José María Jujol el que más se ocupó de su aplicación. 



Esta técnica nació fundamentalmente por dos cuestiones eminentemente prácticas (no obviando esto la creatividad y originalidad del arquitecto, capaz de reinterpretar la tradición mediterránea del mosaico): la primera poder revestir superficies curvas y sinuosas (y a veces irregulares) con cerámica, no pudiendo emplear directamente las piezas planas disponibles enteras y recurrir por tanto a partirlas en fragmentos (en el llamador de la entrada a la finca Güell, hoy parque, en la Avenida de Pedralbes, en Barcelona, fue donde utilizó el trencadís por primera vez); la segunda poder aprovechar piezas de rechazo defectuosas de la fábrica de cerámica Pujol i Bauis (popularmente conocida como La Rajoleta) así como otras piezas rotas de cerámica (platos y tazas) procedentes de otras fábricas. 









Hoy en día cierto arquitecto valenciano opta muy habitualmente por este tipo de revestimiento en sus obras, y también se ha desarrollado cierta corriente de decoración interior que recurre al trencadís como revestimiento para paramentos en baños y otros espacios, habiendo incluso empresas especializadas en la fabricación  industrializada (los fragmentos vienen montados sobre mallas) de este producto (véase esta o esta otra).


Cada cual tiene sus gustos, y esta forma de revestimiento podrá agradarle más o menos, de todos modos creo que cada material y técnica constructiva tiene su momento y su lugar, pienso que en algunas circunstancias (para ciertas aplicaciones) no son aconsejables ciertas técnicas y creo también que, como en todo, el exceso y sobreuso tampoco son producentes. El resultado, me temo, no siempre es todo lo acertado que se desearía.







jueves, 5 de agosto de 2010

Tron

TRON es una película de ciencia-ficción estrenada en 1982. Fue producida por Disney, dirigida por Steven Lisberger y protagonizada por Jeff Bridges y David Warner. Sin desvelaros la historia, os puedo decir que todo comienza cuando un programador se introduce en los circuitos de la computadora en la que estaba trabajando ... Fue una de las primeras películas en utilizar gráficos generados por computador.
 

Se trataba de gráficos vectoriales (también conocidos más tarde como poligonales). Los escenarios y objetos en tres dimensiones se generan a partir de mallas de alambre. Sin embargo no toda la película son gráficos generados por ordenador, debido a la extrema complejidad técnica que eso significaba en aquel entonces (recordemos por ejemplo que los ordenadores domésticos de la época, como los Spectrum o los MSX, solían tener un procesador Zilog Z80A con una velocidad de 3,58 MHz). En el metraje de la película se combinan unos 50 minutos de gráficos de computador con imágenes reales y efectos especiales ópticos tradicionales (como colorear elementos fotograma a fotograma o utilizar rotoscopía). En muchas escenas los actores interpretaban simplemente con un fondo negro.




Para poder generar estos gráficos se tuvo que emplear el computador PDP-10 más rápido jamás creado y único en su tipo. Esta clase de computadores fueron poco después superados por los VAX. Ambos fueron desarrollados por DEC (Digital Equipment Corporation) más conocida simplemente por Digital, compañía fundada en 1957 y que perduró hasta 1998 cuando fue adquirida por Compaq (actualmente Hp).


En un ordenador PDP-10 de Digital se desarrollaría el sistema operativo Unix (matriz del actual Linux) y el lenguaje de programación C. Estos computadores eran auténticos armarios de aproximadamente 1,80 m de alto.


La película no tuvo éxito en la taquilla (las interpretaciones tampoco eran destacables), sin embargo sí lo tuvo el videojuego que se lanzó poco después. Aún con todo, TRON fue una fuente de inspiración para otras películas posteriores, así como para artistas y diseñadores de videojuegos, siendo el preludio de lo que más tarde se dió en llamar Realidad Virtual.





La escena más famosa de la película es sin lugar a dudas la carrera de motocicletas de luz (que no era ni más ni menos que el sencillo juego del gusano que no puede morderse su propia cola, aunque en cada país  el jueguecito se conoció de diferente manera y hubo muchas versiones distintas).




 Aquí teneis el vídeo de la carrera.






Actualmente Disney está finalizando la que será la segunda entrega de TRON, 28 años después: TRON Legacy, rodada en 3D (y en la que repite el actor Jeff Bridges, aunque el prota será el joven Garrett Hedlund, os sonará de Troya). Se estrenará el 17 de diciembre de este año. Aquí teneis el tráiler.










miércoles, 4 de agosto de 2010

La competitividad española

Otro de los problemas que suelen reconocerse a la economía española es la falta de competitividad de sus empresas en relación a la de otros países (europeos y no europeos). Esto se traduce en que los precios a los que las empresas tienen que vender sus productos es más alto que el ofertado por otras empresas extranjeras y cuesta más venderlos (léase por ejemplo este artículo).

En diversos medios de comunicación (lo he escuchado ya varias veces en Radio Intereconomía o en Intereconomía TV)  se sostiene que uno de los problemas de esta baja competitividad son los altos costes laborales y que una de las medidas que habría que tomar es rebajar los sueldos a los trabajadores. Por ejemplo en este otro artículo el experto en economía Paul Krugman defiende la deflación como la única solución (la cuestión es analizar bien como conseguir bajar los precios para ser competitivos).

Alemania, de nuevo, es ejemplo de una buena competitividad. ¿Será porque tienen sueldos más bajos que en España?. Este fin de semana, la revista XL Semanal (de Finanzas.com) publicó un interesante artículo comparando los salarios y jornadas laborales de trabajadores de fábricas de automóviles de diferentes países. Según este artículo, el sueldo medio de un trabajador en la planta de Seat en Martorell (Barcelona), es de unos 1625 euros (netos) al mes por 40 horas semanales (puede ser mayor con ciertos complementos); el sueldo medio de un trabajador de una planta de Volkswagen en Alemania, es de unos 2400 euros (netos) al mes por 35 horas semanales (y de nuevo puede ser mayor con ciertos complementos). 

Si los sueldos en Alemania son más altos (y además trabajan menos horas a la semana), ¿cómo consiguen ser más competitivos que en España?. No parece que bajar los sueldos nos lleve a una mayor competitividad, así que, ¿no habrá que pensar en otras soluciones entonces?.





Nueva York desde el aire

Mi amigo Guibuu, una vez más, me ha vuelto a pasar un enlace muy interesante. En esta ocasión a un artículo publicado en uno de los photo blogs ("captured") del diario norteamericano Denver Post. En el artículo se recogen más de 60 fotografías aéreas de la ciudad de Nueva York, algunas de las cuales reproduzco aquí.









Es totalmente recomendable que visiteis el artículo y veais estas y otras muchas fotografías AQUÍ.